Participación en la escuela
Análisis 10.
Dando un repaso a cómo fueron mis años académicos, especialmente en el instituto y la universidad, la mayoría de mis profesores se centraban en aquellos alumnos más brillantes, es decir, aquellos que les hicieran más fáciles las clases. Yo, que siempre he sido muy introvertida en el aula pero extrovertida fuera de ella, me he sentido muchas veces en la obligación de callar por vergüenza y desmotivación. Dos pilares fundamentales para conseguir el éxito en las aulas.
Recuerdo un día en 4 de la ESO, que cursé por la rama de ciencias, que en la clase de Matemáticas, con una profesora que era exigente y se centraba en los alumnos 10 y no en aquellos que les costaba más, que preguntó algo. Me armé de valor y respondí a la pregunta, entonces ella se rió y se burló de la respuesta, y dando por sentado que no entendía cómo no sabía la respuesta a aquella pregunta. Después de esto, solo respondieron aquellos que les gustaba y se les daba bien la materia. ¿Qué consiguió con esto? Que yo fuera a clase obligada, que no me interesara más la materia, solo el aprobarla, y por supuesto, no volví a responder a menos que ella me preguntara directamente.
Para conseguir una participación el el aula por parte de los alumnos, creo que los profesores deberían de dejar de creerse los "dioses" en la materia, no hay respuestas correctas e incorrectas, simplemente opiniones diferentes y que entendiéndolas, pueden llevarse a un mismo fin. La vergüenza y la desmotivación son los grandes causantes del fracaso escolar, los alumnos se ven obligados a estudiar, en algunos casos, ir a la escuela supone un castigo para el alumno. Estoy convencida que esto se puede llegar a cambiar, estoy segura que algún día la mayoría de los alumnos querrán ir al colegio por las cosas positivas que esto supone, y dejarán de sentirse rechazados si no son los notables académicos en el aula.
Dando un repaso a cómo fueron mis años académicos, especialmente en el instituto y la universidad, la mayoría de mis profesores se centraban en aquellos alumnos más brillantes, es decir, aquellos que les hicieran más fáciles las clases. Yo, que siempre he sido muy introvertida en el aula pero extrovertida fuera de ella, me he sentido muchas veces en la obligación de callar por vergüenza y desmotivación. Dos pilares fundamentales para conseguir el éxito en las aulas.
Recuerdo un día en 4 de la ESO, que cursé por la rama de ciencias, que en la clase de Matemáticas, con una profesora que era exigente y se centraba en los alumnos 10 y no en aquellos que les costaba más, que preguntó algo. Me armé de valor y respondí a la pregunta, entonces ella se rió y se burló de la respuesta, y dando por sentado que no entendía cómo no sabía la respuesta a aquella pregunta. Después de esto, solo respondieron aquellos que les gustaba y se les daba bien la materia. ¿Qué consiguió con esto? Que yo fuera a clase obligada, que no me interesara más la materia, solo el aprobarla, y por supuesto, no volví a responder a menos que ella me preguntara directamente.
Para conseguir una participación el el aula por parte de los alumnos, creo que los profesores deberían de dejar de creerse los "dioses" en la materia, no hay respuestas correctas e incorrectas, simplemente opiniones diferentes y que entendiéndolas, pueden llevarse a un mismo fin. La vergüenza y la desmotivación son los grandes causantes del fracaso escolar, los alumnos se ven obligados a estudiar, en algunos casos, ir a la escuela supone un castigo para el alumno. Estoy convencida que esto se puede llegar a cambiar, estoy segura que algún día la mayoría de los alumnos querrán ir al colegio por las cosas positivas que esto supone, y dejarán de sentirse rechazados si no son los notables académicos en el aula.
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